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Enfoque Gestalt de las Enfermedades

Ponencia: IV Congreso Mundial de Psicoterapia Buenos Aires 27 -30 de Agosto 2005

Autor:

Marina Varas y Antonio Martínez

Fecha:

02/02/2012

Introducción

Vamos a hablar del Enfoque de la Salud y la Enfermedad desarrollado por la Dra. Adriana Schnake, psiquiatra chilena, reconocida terapeuta que ha difundido la gestalt en Latinoamérica y que por muchos argentinos es conocida como la Nana.

Este enfoque pretende no seguir dividiendo al ser humano, restaurándole su dignidad como persona y es novedoso pues nos permite trabajar con los órganos enfermos a modo de recuperar el mensaje de la enfermedad e integrar aspectos rechazados de la personalidad que se manifiestan en este mensaje.

En esta propuesta holística la enfermedad es  vista como una alteración que implica a la totalidad del individuo. Aspectos nuestros negados producen desequilibrio y este desequilibrio se manifiesta cuando produce dolencia y/o enfermedad. Por ello desde la gestalt no separamos en enfermedades físicas o psíquicas, las enfermedades ocurren en ambos niveles, y nos envía un mensaje.

El enfoque holístico de las enfermedades permite ayudar a descubrir este mensaje que permanece oculto hasta que lo develamos. Con este trabajo se  pretende contribuir a una mayor aceptación de aspectos caracterológicos negados en nosotros mismos y  facilitar el tratamiento de afecciones que puedan aquejarnos actualmente.

Como surge el enfoque:

El enfoque holístico de la salud y de la enfermedad que ha surgido en la psicoterapia gestalt se ha originado a partir de conceptos básicos de esta orientación como son: lo organísmico y autoestructurantes como propiedades de la materia viva.  Conceptos que no  habían sido desarrollados al nivel que han alcanzado en la actualidad, como cuando Freud hizo  el genial aporte que iluminó la medicina: lo psíquico podía influir en lo somático y más aún podía producir síntomas notables como eran las famosas parálisis histéricas y múltiples síntomas de conversión.

Desde principios de siglo, después de la batalla dada por Freud en el seno mismo de la medicina, se aceptó el hecho que los seres humanos podían “somatizar”, es decir, enfermarse de un órgano como expresión de un conflicto.

Las enfermedades psicosomáticas son enfermedades reales, esto ya fue definido por los estudios de Alexander (1950) y con ello se distinguieron las otras somatizaciones en las que no hay alteraciones orgánicas. Así se consideraron enfermedades psicosomáticas y se describieron bajo el término de “Chicago Seven”: el asma bronquial, la úlcera gástrica, la artritis reumoide, la rectocolitis hemorrágica, las neuro-dermatosis, la tiroxicosis y la hipertensión esencial. Las investigaciones de Alexander fueron un gran aporte en su momento y llevaron sobre todo a conceptualizar organizaciones específicas de la personalidad correspondientes a una expresión psicosomática, es decir, a un tipo de personalidad es probable que le correspondiera la expresión de un tipo de dolencia. Actualmente estas concepciones se ponen en duda ya que como vemos continúan dividiendo al ser humano en cuerpo/mente, y son causalistas…se ha reemplazado el causalismo biológico por el psicológico.

Muchos son los autores posteriores que en sus enfoques verdaderamente holístas han zanjado definitivamente la antigua división mente cuerpo, entre otros, Maturana y Varela (1986) y han demostrado que la mente, cuerpo y emociones forman un todo indisoluble.…..lo que desde el inicio fue unos de los aportes más consistentes de la terapia gestalt: y es el pensar en ser humano como un todo y que  las emociones juegan un rol organizador del funcionamiento humano, como así también pueden tener un rol disruptor, como lo sugirieron Perls, Hefferline y Goodman (2002).

La Gestalt

La terapia Gestalt es un Enfoque Humanista, está inspirada en una visión fenomenológica de la realidad que es descriptiva y no interpretativa, tampoco es causalista, ni  pretende una teoría explicativa del pasado. Para la terapia gestáltica, tanto lo que se siente “subjetivamente” como lo que se observa “objetivamente” constituye información  relevante para el terapeuta.

La gestalt trabaja con el “aquí y ahora”, los conflictos se abordan desde el presente, el pasado importa sólo en la medida en que interfiere con éste. Creemos que un real darse cuenta puede ser más efectivo que años de psicoterapia prolongada. Para que este darse cuenta sea verdadero, es esencial lo vivencial-experiencial y por esto, lo priorizamos, sin por ello dejar de lado lo cognitivo o racional. Desde la visión holista que comparte la gestalt, la cognición, emoción, energía, cuerpo, son aspectos del organismo total y están totalmente interrelacionados, no pudiendo comprenderse unos separados de los otros, ni uno antes de los otros, o causa de los otros. Así también, se entiende al organismo, como un todo, que se mueve y vive en un campo, inserto en el universo, y que mantiene su equilibrio a través de la autorregulación organísmica que es el principal mecanismo del organismo para mantener la homeostasis, el equilibrio, la vida. 

El Concepto de Salud en Gestalt:

Dado que las necesidades del organismo son muchas y cada necesidad altera el equilibrio, el proceso homeostático es un proceso que no se detiene y que transcurre todo el tiempo. Cuando el proceso homeostático o de autorregulación falla, el organismo permanece en desequilibrio y si esto se prolonga por demasiado tiempo y el organismo no puede satisfacer sus necesidades y se enferma. Entonces mantener la vida, el equilibrio, está en el mismo camino que mantener la salud,  por tanto, la capacidad de autorregulación organísmica nos lleva también a la mantener de la salud.

A partir de esto podemos hablar de un organismo sano o enfermo. El organismo sano es aquel que utiliza adecuadamente su capacidad de autorregulación. En la mayoría de los seres vivos esta capacidad de autorregulación es lo natural y  sólo se torna inadecuada cuando hay un problema fisiológico que le impide mantener su equilibrio, o cuando el entorno es extremadamente nocivo. Sin embargo, en el ser humano puede ocurrir que teniendo todas las capacidades fisiológicas adecuadas puede “decidir” no satisfacer sus necesidades e impedir la homeostasis, es decir, no utiliza adecuadamente su capacidad de autorregulación y se produce el desequilibrio que mantenido en el tiempo lo llevará a enfermarse.

En Gestalt se parte del supuesto que el organismo conoce sus posibilidades, sus límites y que el ser humano sabe de sí mismo y de cómo funciona (teoría autoestructurante).  Por otro lado, sabemos que el conocimiento que tenemos de nosotros mismos, que aunque no siempre corresponde a lo que somos, no nos impide actuar y relacionarnos. Y que nuestro carácter y comportamiento no está determinado genéticamente. Lo hemos ido desarrollando y adaptando de acuerdo  al ambiente, a los primeros estímulos, a la constitución y a diferentes factores que han influido en nuestro desarrollo.

Así por ejemplo, en la adolescencia se manifiestan fuertemente características que  no aceptamos y otras que rechazamos de nuestra personalidad. Lo rechazado, lo que no queremos ser y que no queremos tener, aunque muchas veces lo tenemos y simplemente no lo vemos, son lo que Perls llamó “hoyos en la personalidad”. Así la emoción subyacente a la dificultad de aceptación de estas características, que tienen como objetivo afirmar nuestra personalidad, nos lleva a la hipótesis de que en esta etapa hay rasgos  y conductas tan negadas y de un modo tan absoluto, que nada en nosotros podría identificarnos con éstas. Sin embargo, la Dra. Adriana Schnake en su libro “Diálogos del Cuerpo” y la “Voz de Síntoma” postula que a través del diálogo con los órganos de nuestro cuerpo podemos llegar a identificarnos con estas características negadas.

Ejemplo pulmones:

Por ejemplo, los pulmones en su funcionamiento sano son pasivos, se dejan mover por los músculos y diafragma, y el aire entra a ellos por diferencia de presión debido al vacío, en los alvéolos el intercambio de gases con la sangre ocurre por diferencia de concentración, de donde hay más pasa a donde hay menos, así mismo los pulmones no discriminan, están abiertos a lo que les llega, sea el aire puro o no tan puro. También los pulmones son elásticos y adaptables, se expanden y achican con cada respiración. Podríamos resumir que un pulmón sano es pasivo, no discrimina y es elástico o adaptable. Ahora por ejemplo, si tenemos una persona que “se pelea” con su propia con su capacidad de ser pasivo, es decir, no le gustan esta característica, ya que, tal vez, a sobre valorizado el ser activo frente las cosas y por encima de todo “tomar la vida en sus manos”, no permitiendo nunca enfrentar el mundo pasivamente dejando que las cosas ocurran por si mismas, podría ocurrir que en está persona ocurriera alguna enfermedad en los pulmones (un cáncer por ejemplo), al rechazar en si mismo una “característica” que los pulmones ejercen normalmente, estos pueden enfermarse. Otra persona puede rechazar la flexibilidad, la elasticidad de si mismo, gustar de ser rígida, inmodificable, podría en ese caso desarrollar un problema de pérdida de elasticidad en los pulmones. Como vemos un órgano enfermo puede mostrar mensajes muy diferentes y esto solo puede ser revelado con un “diálogo” de la persona con su órgano.

En este enfoque, al trabajar con el órgano en cuestión, en este caso los pulmones, le puede permitir a la persona vivenciar y entender lo importante que es ser pasivo, aceptando esta pasividad, comprendiendo lo necesaria que es y por sobre todo, dándose cuenta que una parte de el mismo (sus pulmones) pueden ser pasivos. Estableciendo así, con la persona una estrecha interrelación entre él y sus pulmones podríamos contribuir a una mayor aceptación de sus aspectos caracterológicos negados y eventualmente favorecer el tratamiento de las afecciones por las que consulta y también  además prevenir dolencias futuras.

Por último el mensaje posible de una enfermedad o dolencia tiene que ser entendido y aceptado por la persona como parte de su autonomía y libertad. Como un modo de recuperar su organismo como un todo y no seguir enajenado y dependiendo de su entorno lo que no favorece el crecimiento de la persona.

Enfermedad y su mensaje:

Desde este Enfoque Holista de la Salud consideramos la enfermedad no como un enemigo al cual debemos combatir y que quiere destruirnos, sino más bien como nuestro aliado que intenta enviarnos un mensaje a tiempo y mostrarnos las claves esenciales para conectarnos con esas características negadas por nosotros mismos, que nos llevan a polarizarnos y que al aceptarlas como parte de nuestra personalidad nos permiten una mayor integración personal y restablecer el equilibrio perdido.

El conflicto es uno solo, y se expresa en todas las áreas de nuestra existencia por ello al expresarse como enfermedad debemos aprender a escuchar sus síntomas y trabajar con ellos.  Recatando el mensaje que la enfermedad nos envía y así, la mejoría sintomatológica,  será secundaria a que la persona se dé cuenta de algo caracterológico que afecta su totalidad. Y en la medida en que se produzca este cambio caracterológico y que se recupere su totalidad, se incluye, por supuesto, la posibilidad que esa enfermedad pudiese llegar a remitir completamente.

Para finalizar deseo terminar con una cita de Adriana que dice:

“El mensaje de una enfermedad posibilita una terapia.  La enfermedad no es un obstáculo en el camino, sino más bien el camino por el que el individuo va hacia la integridad.”

Bibliografía recomendada:

Dethlefsen, T. y Dahleke, R. “La enfermedad como camino”. Ed. Plaza & Janés. 1990.

Dossey, L. (1986) Tiempo, espacio y medicina. Barcelona. España. Ed. Cairos

Perls, Fritz,  “Yo, Hambre y Agresión”, Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1969

Perls, Fritz,  “Dentro y Fuera del Tarro de la Basura”,Ed. 4 Vientos, Stgo de Chile, 1974

Perls, Fritz. “El enfoque Gestáltico”. Editorial 4 Vientos. Santiago

Perls, Hefferline, Goodman “Terapia Gestalt: Exitación y crecimiento de la personalidad humana” ed. Soc. Cultura Valle-Inclan, España, 2002.

Schnake, Adriana “Sonia: te envio los cuadernos café”. Editorial 4 Vientos. Santiago

 “Diálogos del Cuerpo” Ed.4 Vientos, Stgo. de Chile, 1995

 “La voz del Síntoma”, Ed. 4 Vientos, Stgo de Chile, 2000

Schnake, Adriana. “Lo organísmico y autoestructurante en terapia gestáltica” pág. 294-301, en Esto es gestalt, Cuatro Vientos, Stgo. de Chile, 1979.

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