hojas frutas hierba

Sonia te envío los cuadernos café

Capitulo 1 Pág. 23 – 37

Autor:

Adriana Schnake

Fecha:

21/01/2012

LA GESTALT

En general, prefiero hablar de Gestalt que de Terapia Gestáltica. Ocurre que una terapia se aplica a pacientes, enfermos: neuróticos, psicóticos, etcétera. Y la necesidad de "despertar" por así decir se dirige a los hombres en general. Tal vez es indispensable en los terapeutas (a los que este libro está especialmente dirigido) ya que a ellos recurren las personas en crisis y ése es el momento de facilitarles la apertura y el "darse cuenta" de quiénes son Y qué les pasa realmente. Si el terapeuta está "dormido" como ellos: si es alguien que tiene la religión del "causalismo psíquico" y empieza con el paciente a buscar causas, antecedentes, explicaciones, traumas, etcétera, de "algo" que le ocurre al paciente, ahí todo está determinado: obviamente uno es el "paciente", el que cuenta pasivamente, paga, espera que el misterio se revelé y el otro es e' "Terapeuta". Cuando la relación se produce en el "aquí y ahora" ya sea un coordinador y un grupo, o un psicólogo o psiquiatra que ocupa su tiempo en "consultas", sabe que su única tarea es facilitar al consultante que se dé cuenta de qué le pasa y qué espera d. él. Volviendo a la Gestalt, la palabra, en español es femenina, ¿Será eso, acaso, lo que la opone al Psicoanálisis? El es masculino. Lo femenino y lo masculino. El Yin y el Yang. El cielo y la tierra. Lo creativo y lo receptivo. ¡No! La Gestalt no se opone al Psicoanálisis (como las mujeres no se oponen a los hombres): ella lo contiene. Todo aquello fenomenológicamente válido de. los aportes del Psicoanálisis está contenido en cualquier enfoque holístico, organísmico total del ser humano. El Psicoanálisis como enfoque mecanicista, machista, desintegrador se opone a la Gestalt como se opone a las rnujeres al definirlas como hombres castrados, como se opone a la religión, como se opone a lo organísmico al entender como Instinto de Muerte la tendencia reparadora y persistente de los organismos a auto estructurarse según su disposición natural y a no aceptan ordenamientos que le son ajenos. Fritz Perls es considerado el "creado” de la Terapia Gestáltica. Sin embargo, él rechaza esta denominación: "Que me llamen descubridor o redescubridor de la Terapia Gestáltica vaya y pase. Es básico entender esto para la comprensión real del significado y a qué apunta esta orientación. Se descubre lo que previamente existe y que al ser explicitado se hace accesible más allá del mero conocimiento intuitivo. Cuando Newton descubrió la ley de Gravedad, la hizo accesible, útil, operativa. La Teoría de la Relatividad y los descubrimientos posteriores mostraron que la ley de Gravedad no era universal, que tenía un radio de acción determinado. Esto no significó una negación de esta ley, simplemente se descubrió que tenía un límite. ¿Antes de Newton existía o no la gravedad? Es obvio que existía. Las cosas se caían en la tierra y éste era un conocimiento empírico que ningún ser vivo sobre la tierra ignoraba. Cuando Perls dice que la Gestalt es tan antigua como el mundo, alude a un fenómeno, a una tendencia de la materia viva a configurarse a ser lo que es, que siempre tuvo, aunque el hombre en su necesidad de controlar al mundo y a otros hombres haya inventado miles de teorías, antes de establecer con claridad o siquiera de ver los más obvios principios que mantienen la armonía de la tierra. La mayor dificultad con que nos encontramos para trasmitir, describir o siquiera hablar de los principios más elementales que están en la base del Enfoque Gestáltico, es el hecho de que éste es un enfoque eminentemente fenomenológico, es decir, un modo no causalista de mirar, describir o enfrentarse al mundo. Y los seres humanos hemos sido deliberadamente entrenados, desde hace varias generaciones, no sólo para pensar con el supuesto "causa-efecto", sino hasta para sentir de esa manera. Después de Freud, la universal afirmación de los niños pequeños de que cuando sean grandes se casarán con el padre del sexo opuesto, ya no tiene la magia de un aquí y ahora que incluye una certeza del futuro. Ya sabemos a qué se refiere esta expresión. Y para ser fenomenólogo habría - como dice Husserl - que entrenar a una generación entera. Esta es la mayor genialidad de Fritz Perls: logró - trabajando con los pacientes en el aquí y ahora - sacarlos del pensamiento causalista. Impedirles que siguieran preguntándose el "por qué" sin siquiera saber qué les ocurría. También aquí estriba gran parte de la dificultad con que la “ciencia" psicoanalítica recibió los aportes de Fritz Perls y a los gestaltistas de la primera generación. No seguir buscando teorías causales para “explicar”' todo lo que le ocurre al hombre, era privar a los psicólogos y psiquiatras de toda su postura doctoral de hombres sabios, que ya conocen los mecanismos de la psiquis humana. En este punto tal vez cometo una ligereza imperdonable. Son muchos los psiquiatras y psicólogos que habrían estado dispuestos a dialogar y aceptar muy favorablemente los aportes de Perls, si hubieran aparecido de un modo menos polémico. Para mi se ha hecho absolutamente claro que Fritz Perls no podía escribir ni presentar sus aportes de otro modo que el que lo hizo. Con toda la admiración y respeto que se puede sentir por Freud, es evidente que no era fácil para nadie mostrar un desacuerdo muy ostensible con sus postulados. Afortunadamente Perls no lo hizo o no insistió en ello, ya que de lo contrario es posible que le hubiera ocurrido lo que a Groddeck y la Gestalt hubiera muerto antes de nacer, absorbida por la ortodoxia freudiana. Jung, por el contrario, con la amplitud de criterio que lo caracterizaba, habría visto la increíble semejanza que había en las más serias críticas que Perls formulaba al psicoanálisis y las que a él mismo lo hicieron apartarse del maestro. Y bien habría podido pensar que el modo en que se trabaja los sueños en Gestalt, arranca de una profunda aceptación de sus propias teorías o bien hay que aceptar - como diría Jung- que se trata de un acontecimiento sincronístico, ya que Perls no menciona los aportes de Jung y sin embargo describe los que él llama "mensajes" del inconsciente como aspectos inadvertidos o polares de la persona, contenidos en los sueños. Cuando más adelante me refiera especialmente a los sueños, trataré de aclarar este aspecto, Para mí absolutamente central, ya que es lo que me ha acercado más profundamente a estos autores. Veo a ambos como absolutamente complementarios. El trabajo gestáltico de sueños me ha hecho adentrarme más y más en los simbolismos descritos Por Jung. Tal como él mismo lo dice, frente al paciente me olvido de todo y ahí me favorece el método aprendido por Perls. Muchos eran los terapeutas que estaban conscientes de que se había llegado a un extremo increíble de divisiones y segmentaciones del ser humano, para perfeccionar el conocimiento del mismo y que con ello - lejos de mejorar a los supuestamente enfermos - habían generalizado el mal. "Con el fin de intentar comprender su universo, el hombre rompe en piezas el continuo universal. Separa y pone etiquetas a todo lo que ve, y después toma cada pieza como si fuera una entidad en sí misma. Esto le permite jugar con ellas, pensar acerca de ellas. Una de las cosas que pretende el hombre, cuando juega con esas piezas, es ver si puede descubrir nuevas formas de ponerlas juntas Cuando encuentra una relación fenomenológica entre dos de esas piezas, exclama: «He descubierto un proceso" "Por lo tanto, un proceso consiste en unir dos puntos y determinar que ocurre." ¿Cómo retornar a nuestra natural mirada fenomenológica, distorsionada desde que empezamos a interrogar a los adultos sobre todo aquello que nos rodeaba?. Antes de poder hablar, un niño ha tenido ya un largo contacto, por ejemplo, con el agua y sabe qué es el agua y al preguntarle cómo estaba el agua después de un baño, puede respondernos "suelta", y ¿cómo es "eso"? "suelta, no aprieta". Ahí es absolutamente fenomenológico, describe algo, una relación que ocurre entre uno y el agua, más allá de cualquier característica accesoria o esencial. Esa relación no es discutible, es un hecho, fenomenológicamente válido. Fritz Perls es un fenomenólogo que sin decírnoslo, nos hace dejar nuestros prejuicios a un lado y nos muestra lo obvio con una rotundidad absoluta, lo que habíamos sepultado bajo un montón de palabras vacías. La materia orgánica, lo vivo, los organismos vivos son "un proceso que se da cuenta de sí mismo". Esto que ha sido del saber popular desde siempre. Las plantas se orientan hacia la luz y el sol es una obviedad. Ellas "saben" que para vivir necesitan de la fotosíntesis (proceso de) y esta "noción de sí" (awareness), este darse-cuenta es lo esencial. "Sin el darse cuenta no hay nada, ni siquiera conocimiento de la nada." ¿Que sería de las plantas si tuvieran que estudiar y entender todo el proceso de la fotosíntesis para poder vivir? Este saber organísmico es algo inherente a lo vivo y corresponde al proceso que Maturana y Varela han denominado "autopoyesis" . Aquí empieza una confusión y locura que a ratos aparece como el peor enemigo de la humanidad: la fantasía del hombre que conociendo o describiendo como operan los distintos elementos dentro de un todo pueden orientarlos hacia donde quieran. Si “el querer” el hombre va muy en contra de su propia naturaleza u organismo y sólo determinado por exigencias del medio o especulaciones y teorías sobre sí mismo: la parálisis sobreviene. Expresa o encubiertamente, el proceso de ser persona se altera: a veces se detiene abruptamente y vemos con asombro cómo se va deshaciendo o cómo las personas se van trasformando, según una idea, en algo o alguien ajeno no sólo pan sí mismo, sino para los que más lo aman. Nadie tiene que probarnos la unidad del hombre. Ya sabemos -y disculpamos- que para conocernos "mejor" o para comunicarnos "mejor" hemos tenido que caer en la locura de dividir lo organísmico: Lo indivisible, lo que se desarrollé desde el inicio como un todo. Se ha demostrado "científicamente" que hasta moléculas mínimas, de materia viva, tienen esta avidez de conformarse según su estructura original. a hombre ha descubierto el pilar más sólido que lo sostiene como a tal que es la naturaleza procesal del organismo y la capacidad o posibilidad del hombre de darse cuenta de su "darsecuentidad", por así decir. Todo el fenómeno de la vida orgánica es una lucha por el intercambio de energía con el medio: organismo que se paraliza, muere. La vida, es una lucha contra la homogenización. Nuestra existencia se va desarrollando en un tiempo y en un espacio y nuestra conducta es la expresión de la relación del hombre y el ambiente en un todo que se configura dinámicamente. Si la reilación figura-fondo no es rescatable del caos de información que recibimos, nuestras percepciones no logran organizarse y el intercambio y la relación del individuo con el ambiente se perturba. "El cachorro hambriento no se confunde con los cientos de formas, olores, ruidos y colores del mundo; va directo a la teta de su madre". Una vez que el sistema de orientación ha hecho su tarea, el organismo tiene que manipular el objeto que necesita de tal modo que el balance organísmico se restablezca. Una vez que el cachorro encontró la teta, se pondrá a chuparla. La gestalt se completó de esta manera. "El sistema sensorial da una orientación y el sistema motor los medio para manipular. Ninguno es función del otro, ambos son funciones de la totalidad." Es a esta totalidad dinámica, que se hace evidente en el proceso de su completitud, a lo que nos referimos al hablar de gestalten o gestalt. Si el proceso no se completa, si el ciclo se interrumpe sistemáticamente, el organismo no puede pasar a otra situación y si logra hacerlo, la "situación inconclusa", pendiente, lo atrapa cada vez más, impidiéndole darse cuenta incluso de las más elementales situaciones incompletas que naturalmente el organismo está habituado a completar para recuperar el equilibrio homeostático. Así el organismo puede perder completamente la capacidad de darse-cuenta, por ejemplo de cuánta es la cantidad de alimento suficiente para calmar su hambre y así recibir las calorías necesarias y tiene que establecer estos límites artificialmente con el consiguiente rechazo del propio organismo, al que cada vez vamos sintiendo como más ajeno. Viviendo en una sociedad y un medio que muchas veces sentimos hostil, sin ninguna seguridad de que se respeten las condiciones naturales de una convivencia armónica y sin respetar nosotros mismos las leyes de la dinámica gestáltica, estamos manipulándonos y permitiendo que nos manipulen y nos trasformen en los más extraños entes que imaginación alguna hubiera podido crear. (En los países más pobres, la gente se muere de hambre y en los más ricos se lucha contra el exceso de comida.) Hablo de las leyes de la dinámica gestáltica y me doy cuenta de la enorme dificultad que me invade para transmitir esto y quisiera decir como Fritz Perls: ¡"Gestalt"! ¿Cómo hacerles negar la idea de que Gestalt no es otro concepto inventado por el hombre?. "¿Cómo podría decir que Gestalt es algo inherente a la naturaleza y no propio de la psicología?” Comprendo la desesperación de Perls y la dificultad que significó poner en el tapete de la psicología mundial esta palabrita, con la orientación y sentido descubierto por él. Su indiscutible genio terapéutico fue el "Ábrete sésamo". Él mostraba en público lo que hacía y en un taller de cuatro semanas conseguía que muchos pacientes captaran aspectos de sí mismos que no habían podido ver o darse cuenta en diez años de psicoanálisis. Y no eran trucos, sin manejos de ningún tipo. Él hacía algo absolutamente verdadero, veía, escuchaba, sentía al otro y en estas condiciones no podía saltarse lo obvio. Freud había abierto un camino que para recorrerlo entero no había que tomar ningún atajo. No importa adónde nos llevan, era el único. El siglo cambia. Hay una Guerra Mundial. La velocidad de la comunicación se hace sorprendente. El camino abierto por Freud ha arrojado una luz que no es fácil detener, ni encauzar antojadizamente. No sólo los estudiosos y eruditos quieren aventurarse a conocer los misterios de la psiquis. El hombre quiere saber de sí. El psicoanálisis se difunde: no se populariza lo que cura, se populariza lo que enferma. Dice Perls: "Veo a Freud como al Edison de la psiquiatría, cambiando el enfoque descriptivo por el enfoque dinámico y causal, y también como Prometeo y Lucifer, los portadores de la luz". "En los tiempos de Freud, los dioses manejadores del mundo habían entregado sus poderes mágicos a las fuerzas de la naturaleza: Calor, Gravedad, Electricidad. El mismo Freud se vio cautivado por la transición: EROS la fuerza del amor y TANATOS la fuerza de la destrucción inadvertida. El interés en los aspectos físicos del mundo aventajó al interés por lo espiritual y lo mismo ocurrió en filosofía: el materialismo dialéctico de Marx reemplazó a la dialéctica idealista de Hegel". " En nuestro tiempo ocurrió algo tremendo que fue comparable y similar a la unificación de los dioses por intermedio de Moisés: la llegada de la electrónica." "El átomo, la piedra estructural de la química, se convierte en la fuente de toda la energía, cae el concepto de la Casualidad, el Por Qué, y es reemplazado por la investigación en los procesos y las estructuras, el Cómo. El interés científico ya no se centra en la historia de la materia, sino que se traslada al comportamiento y a la conducta de la materia y en nuestro caso específico, al proceso y la estructura del comportamiento humano. La Filosofía y la técnica de Freud se tornan obsoletas, no así sus descubrimientos. Hay que desalojar lo obsoleto por que está mostrando un camino erróneo, el camino del pensar orientado por la historia." El camino del pensar orientado por la historia, el camino del descubrimiento de qué nos ocurre, orientado por in historia individual, eso es lo obsoleto. La historia individual se arregla y se acomoda para explicar lo que nos ocurre ahora. "Una psicoterapia es buscada en primer término no para esclarecer un pasado inmodificable sino a causa de una insatisfacción con el presente y un deseo de mejorar el futuro." Si sabemos que una miserable molécula de colágeno a la que se denatura (se pone en condiciones negativas de calor, acidez, etcétera) su cadena se alarga y pierde su estructura, y si se la vuelve a las condiciones naturales, rápidamente sus elementos se ordenan según su estructura primitiva. Si ella sabe cómo está organizada ¿cómo nosotros no vamos a saber? El colágeno no necesita saber que sabe; le basta con funcionar. ¿Tal vez nosotros necesitemos más saber que sabemos que funcionar?. La historia individual nos amarra a un causalismo fatal. "El causalismo no deja al hombre sino la posibilidad de la resignarse a la desgracia o a la locura." Perls usó todo su genio y su capacidad creadora para sacar a sus pacientes del pensamiento causal, para desorganizar su discurso o no permitirlo, consciente de que el relato o la historia estaba absolutamente determinada y al servicio de una teoría sobre sí mismo, que cada paciente tiene, para justificar su situación actual y para mantenerse en aquello de lo que se queja y que muchas veces no quiere dejar. La exigencia introducida por Perls, en el sentido de no hablar del pasado, y trabajar cualquier situación siempre que pudiera hacerse presente, tiene como base la imperiosa necesidad de romper el discurso lógico y por lo tanto interrumpir el pensamiento causal. En el trabajó con grupos es fácil establecer esta modalidad. El coordinador da las reglas de juego Y el grupo las sigue sin mucho cuestionamiento evidente. Los que no aceptan las regias se ponen en una situación en extremo difícil. De partida no están colaborando con el coordinador, por lo que no les es fácil sentir que cuentan con su apoyo. Tampoco están haciendo el es fuerzo que los demás se supone que hacen y se instalan en una situación de excepción muy incómoda que no puede perdurar. Aplicar esta "regla de oro" de la Terapia Gestáltica es más difícil en las situaciones individuales. Aquí el paciente llega, cuando no directamente al diván (si lo tenemos) o a encontrarse con un terapeuta comprensivo y que por lo menos tiene interés en escucharnos. Si se trata de una situación habitual de consulta, bien puede el terapeuta permitirse escuchar un poco de la historia; aunque yo tengo el íntimo convencimiento de que hasta escuchar en silencio haciendo movimientos aprobatorios cada cierto tiempo es contraproducente. De alguna manera el paciente se siente compartiendo una historia y el silencio del terapeuta es una tácita aprobación. Es aquí donde toda la creatividad del terapeuta se hace necesaria, para enfrentar las múltiples situaciones y dificultades que pueden presentarse. Especialmente cuando se nos pide una entrevista, con la cual se espera clarificar o tener alguna ayuda para decidir o salir de una situación difícil. No hace mucho tuve una entrevista con un hombre de mediana edad, que llegó diciéndome: - "Mi esposa tuvo una entrevista con usted, doctora, hace un par de días. Yo quiero decirle que estoy muy mal y no podría tolerar separarme de mi esposa. El doctor X, mi psicoanalista lo sabe y ha aconsejado que no nos separemos..." "Yo soy capaz de hacer cualquier cosa, estoy muy deprimido..." - ¿Y qué espera de mí, a qué vino? -"Para que usted se dé cuenta del estado en que estoy. Yo era un ejecutivo brillante, doctora, no se imaginará que en este estado pude hacer la plata y la situación que tengo." - Realmente no puedo imaginarme nada acerca de usted. Lo veo tan dependiente y necesitando o creyendo necesitar tanto a su esposa, que ella lo puede aterrar sólo con usar la palabra separación. - "Doctora, le prevengo que esto no es un juego, si me hablan de separación, yo hago algo terrible" - Para mí no es terrible, la separación es la única solución si la convivencia se hace imposible. - "Doctora, yo no puedo escuchar eso..." - Yo tampoco puedo dejar de decirle lo que pienso, cuando usted me está dando una información. Si usted quiere, no hablamos, pero usted hace algo para que yo pueda saber esto que me dice, que era un ejecutivo brillante, de lo contrario yo prefiero decirle todo lo que pienso. - ¿"Y qué tengo que hacer para que usted me comprenda"? - Siente en esa silla al ejecutivo que usted fue, haga como en el teatro y trate de recordar cómo era, imítelo, hable con su voz y dígale algo a este pobre que tiene sentado acá al frente este que vino a verme. Cambió de asiento y cambió su discurso. Pudo hablar con voz entera y mirar despectivamente al quejoso y deprimido que había aparecido hacía un momento. Yo me senté en el asiento que él había usado inicialmente y desde ahíle pedí que me ayudara, que se diera cuenta de que los dos podíamos funcionar, pero que si me dejaba solo, me sentía desamparado. Cuánto efecto tuvo esta entrevista para esta persona, no lo sé. Lo que sí supe es que se había podido separar con su esposa, sin ninguno de los dramas esperados. Este hombre era paciente de un famoso psicoanalista y estaba en un estado de paranoia muy grande. La amenaza implícita en su discurso y que yo conocía por su esposa, era que si se hablaba de separación, él podía matarlos a todos. Tal vez la práctica con pacientes psicóticos y con niños y el saber que lo primero es rebajarles el miedo y que eso sólo se consigue diciéndoles exactamente. lo que pensamos, hizo que el paciente se diera cuenta de que no me asustaba y que teníamos que jugar a otra cosa. Cuando su esposa supo que en esa única entrevista su esposo había podido trabajar con su omnipotencia, no podía creerlo. Para mí increíble es que personas como este paciente encuentren un espacio en el que pueden desplegar su discurso lógico y que con ello ratifiquen - con ayuda terapéutica- at solución neurótica. "Aceptar el relato tal como se presenta construye un refuerzo del sistema alienante. Aceptar el relato tal como se presenta contribuye al mantenimiento del sufrimiento" . Interrumpir el discurso lógico es uno de los modos de no alimentar un causalismo psicológico nefasto; pero no es la única expresión de la alienación con la que nos encontramos. Lacan ha hecho bastante para detener esta locura, aunque desgraciadamente centrándose en el lenguaje y utilizando el habla, lo que para muchos es caer en otro sistema incomprensible. La más grave de las expresiones de esta alienación es el referirse al cuerpo como de otro, el uso del cuerpo como una máquina que usamos y que nos fue entregada -además- sin manual de instrucciones. En este sentido la formación de los terapeutas gestálticos requiere un arduo entrenamiento, ya que hemos sufrido todas las deformaciones posibles. Por eso, tal vez para reparar el "olvido" del cuerpo en que se supone cayeron las terapias más psicologizantes hasta ahora, se ha inventado todo tipo de "terapias corporales", con lo que la manipulación ha llegado a un nivel increíble. Bastante comprensible en un mundo esquizofrénico, como el que nos toca vivir y donde las dificultades de “contacto" podrían hacerse menos notables con un buen manual de instrucciones y/o "manejo" adecuado de nuestro cuerpo. Más adelante, al referimos más específicamente a lo que algunos llaman técnicas gestálticas, hablaremos un poco de los diferentes modos en que se puede favorecer el darse cuenta en el aquí y ahora. Más me interesa que nos pongamos de acuerdo acerca de cuáles son los principios fundamentales en los que este enfoque se basa, para que tratemos de hacerlo más accesible a la comprensión y uso de todas aquellas personas que tienen contacto con grupos grandes, especialmente de niños y adolescentes. Como dice Perls: "A pesar de que el enfoque analítico ha fracasado frente a esta emergencia social, la técnica del darse cuenta, por sí sola, también fracasaría" . Entendiendo, por el contrario, al callejón sin salida a que hemos sido llevados estudiando y tratando de entender una causalidad no aplicable a la vida del hombre y tal vez de ningún ser vivo, y ejercitándonos en ver lo obvio y suprimiendo un lenguaje mecanicista y alienante, tal vez algo se pueda hacer, por lo menos, para no contribuir a aumentar la indigencia.

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