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Fenomenología como método aplicado a la psicoterapia

Monografía final de Bachillerato en Ciencias. U. de Chile

Autor:

Axel Martínez Varas

Fecha:

01/11/2012

1.    Fenomenología.


La Fenomenología aparece como un intento científico de comprensión del mundo opuesto a la metodología de la deducción que prevalece desde Kant. Incluye el sujeto y el mundo al mismo tiempo. Sin excluir el sujeto (cogito) la fenomenología incluye o retoma el mundo externo (extenso) que el idealismo eliminó. Por eso una de sus máximas es “A las cosas mismas”. 


Tal como menciona De la Maza en su artículo “Fundamentos de la Filosofía Hermenéutica: de Heidegger a Gadamer” (De la Maza, 2005, antecedentes, párr. 3) “La Fenomenología se presenta como una reflexión filosófica que quiere fundamentar firmemente la objetividad del saber mediante un método, cuya principal regla es dejar que “las cosas mismas” se hagan patentes en su contenido esencial, a través de una mirada intuitiva que haga presentes las cosas tal como se dan inmediatamente para el que las vive y poniendo entre paréntesis el juicio sobre la validez de los presupuestos, opiniones o interpretaciones acerca de ellas”.

En esta frase podemos ver algunas de las posiciones fundamentales de la fenomenología, ante todo pretende ser un método, y en segunda instancia devuelve a un primer plano de la investigación (filosófica) a las cosas, la naturaleza, eso si en relación inmediata con la conciencia, o el pensamiento. Por tanto la historia de la filosofía deja de desbalancearse entre la naturaleza y las ideas para iniciar una posibilidad de equilibrio entre lo que llegará a ser una de los aspectos centrales de Heidegger “ser-en-el-mundo”, el ser y el mundo.

a.    Fenomenología transcendental de Husserl


Según Espinosa (Espinoza, 2006) la fenomenología de Husserl sigue basándose en la visión de Descartes, que separa sujeto y objeto y pone  la primacía en el sujeto. Entonces, aunque Husserl regresa “a las cosas” al parecer no las pone en el mismo nivel de primacía que el sujeto, el conocimiento. Por tanto según Espinosa, para Husserl “el fenómeno” es la conciencia o el sujeto. “El alfa y omega de la investigación fenomenológica es la “conciencia” o el “sujeto”” (Espinosa, 2006, p. 8). Con el método fenomenológico podremos reconocer los actos de la conciencia, las vivencias de la conciencia, a las que llamará noesis, y los objetos intencionales de estos actos, a los que llamará noemas.

Según De la Maza (De la Maza, 2005) para Husserl  la conciencia no es algo que se cierra o se comprende en sí mismo, la conciencia siempre está  abierta y referida a algo, La conciencia no es conciencia en sí, la conciencia es siempre conciencia de algo, y además  los objetos que a los que se abre la conciencia no están solos, los objetos de la conciencia  siempre están insertos en un contexto. Este contexto es lo que Husserl llamará el mundo o el horizonte de esta conciencia abierta un objeto.
Tal como señala Bech (Bech, 2001, p. 41) “la conciencia, es siempre “conciencia-de-algo” y Husserl denomina intención esta condición de toda conciencia”. Esta “intencionalidad” de Husserl será la base de su método tal como veremos en el siguiente apartado.

Siguiendo con De la Maza (De la Maza, 2005), queda claro que para Husserl la conciencia está en relación con el mundo, pero esta relación puede darse de dos formas. Una es la forma ingenua, natural, es una forma de conocimiento mundano que vivimos los seres humanos cotidianamente, esta cotidianidad hace que esta forma de conocimiento se nos aparece como un conocimiento realmente existente.  La segunda forma de conocimiento es la que nos posibilita conocer o mirar al mundo siguiendo el método fenomenológico que Husserl propone, al mirar desde este método tenemos que apartar la mirada mundana con los preconceptos,  al poner entre paréntesis la mirada natural, tenemos la posibilidad de observar la existencia “constituida por actos intencionales de una consciencia pura” (De la Maza, 2005, antecedentes, párr. 4).

Podemos ver que si bien Husserl, pone la filosofía de nuevo frente “a las cosas mismas”, no deja de mantener una visión transcendental. Por lo que la fenomenología Huserrliana es también conocida como fenomenología Transcendental. Según Josep María Bech (Bech, 2001, p. 300) “el transcendentalismo entrevé unas estructuras fundamentales (categorías, ideas y entidades similares) en una subjetividad fundamentadora (conciencia, espíritu, Dasein, vida, sociedad)”. En el Caso de Husserl las estructuras fundamentales serían los noemas y las noesis, y la subjetividad fundamentadora es la conciencia.

Según Bech (Bech, 2001, p. 48), Husserl entiende por noesis “los actos vividos, los momentos donadores de sentido de la conciencia que están dirigidos al sentido del objeto,… en la percepción, la diversidad de un contenido sensible ha de ser convertida en un objeto, o más precisamente a de ser captada como la unidad que corresponde a un objeto. Por consiguiente las sensaciones son “interpretadas” o apercibidas de una manera tal que en ellas se representa algo “objetual”, o sea algo que tiene que ver con un objeto. … Ésta es la actividad, que Husserl llama “noesis””. Y entiende por noema “el aspecto objetivo de la vivencia, o sea lo percibido en cuanto tal, lo imaginado en cuanto tal,… el objeto en su manifestación intencional” (Bech, 2001, p. 48). Por tanto la fenomenología transcendental de Husserl se interesará por el noema, es decir por el objeto manifestándose intencionalmente en la conciencia. La fenomenología transcendental no estudia los objetos de la naturaleza, sino los objetos manifestados intencionalmente en la conciencia.

b.    Método fenomenológico de Husserl:


En este apartado nos adentraremos en la metodología que usa Husserl para llevar a cabo su intención de conocimiento fenomenológico.

Para llegar al método fenomenológico de Husserl, Bech (Bech, 2001) nos recuerda la relación que establece Husserl entre conciencia y mundo. Dado que el mundo interior humano, es decir la conciencia, conlleva siempre un mundo exterior, “basta con profundizar suficientemente en la conciencia para encontrar en ella, de manera súbita y sin haberlas buscado en absoluto, las “cosas exteriores”” (Bech, 2001, pág. 40). En definitiva, si podemos acceder a la conciencia pura, podremos acceder a los noemas, y en ellos podremos obtener la esencia o fenómeno de las cosas.
Y la fenomenología es el método que usa Husserl para acceder a este conocimiento puro. Y las herramientas para esta llevar a cabo esta metodología son la epojé y la reducción.

Según Bech (Bech, 2001) para acceder al ámbito de la conciencia pura hay que usar tres operaciones fundamentales, estas son:
•    La reflexión,
•    La “epojé”, y
•    La reducción fenomenológica (o transcendental fenomenológica)

Las dos que son propias de la fenomenología son la “epojé” y la “reducción”.

La Epojé:

Siguiendo a Bech (2001) la palabra “epojé” significa abstenerse, en este caso se trata de abstenerse de usar o de sostenerse en el conocimiento mundano o la actitud natural. “Por la epojé suspendo para siempre toda actitud de creencia en el mundo, y esta interrupción es mi única verdad. Me desentiendo de la actitud ingenua o natural que acepta las cosas tal como parecen ser y que se abstiene de interrogarlas. … la epojé no niega el mundo, ya que solo neutraliza su validez.” “O sea que el yo interrumpe cualquier toma de posición acerca del mundo, se suspende también a sí mismo por cuanto es también una parte del mundo.” “Al fin y al cabo, epojé significa también “detenerse” o “interrumpirse”, y en Husserl este término quiere decir: “abstenerse de juzgar”, o sea “suspender o interrumpir el juicio”. (Bech, 2001, p. 53)

La reducción fenomenológica:

Si bien algunos autores no diferencian ambos términos, Josep María Bech (Bech, 2001) si los diferencia, según él, Husserl, cuando la epojé es aplicada a la esfera de la subjetividad la denomina reducción fenomenológica. “Esta reducción fenomenológica da acceso a la “actitud transcendental”. En ella el mundo sólo es en la medida que se presenta tal como es en sí mismo, o sea como puro fenómeno.”…”…y por tanto ya no hay ni interioridad ni exterioridad alguna. Solo hay un único tejido intencional que es indisolublemente el de la conciencia y del mundo”. (Bech, 2001, p. 54)

“Reducir un objeto a su esencia (reducción eidética), o al fenómeno (reducción transcendental), no es retirarle una parte de su realidad sino todo al contrario, ya que paradójicamente le permite acceder (mediante la esencia o el fenómeno) a su pleno sentido” (Bech, 2001, p. 54).

Siguiendo a Bech (2001) epojé y la reducción no son una misma cosa, a diferencia de la epojé (que consiste en una simple supresión de juicio), la reducción fenomenológica es una operación “que consiste en remitir unas entidades condicionadas (las configuraciones de la conciencia, tanto si son ideales como reales) a sus correspondientes condiciones (las experiencias de la conciencia, o sea los desempeños mentales que hacen posible tales configuraciones).” (Bech, 2001, pág. 24)

Por tanto, mientras la epojé consiste en suprimir, la reducción consiste en una operación de remitir unas entidades a sus condiciones. Sin embargo esta operación de la reducción no es posible sin la supresión del juicio que permite la epojé.

De esta forma la metodología fenomenológica, a través de la epojé y la reducción fenomenológica, “da paso a un orden de realidad correlativo del que se suele denominar “mundo” en la actitud natural. Este horizonte alternativo es el llamado “fenómeno del mundo transcendental”, designado habitualmente por Husserl como “noema transcendental””. (Bech, 2001, Pág. 24).

La principal acción metódica de la fenomenología transcendental de Husserl, es la eliminación o la supresión. A partir de esta supresión podremos dejar que aparezcan los fenómenos o el “mundo fenomenológico” (noemas). Podríamos decir entonces que la metodología de la fenomenología eidética o transcendental de Husserl, es pasiva (si entendemos por suprimir/interrumpir la visión natural como una acción pasiva o negativa), que permite que aparezca o aflore este “mundo fenomenológico o noemático. En definitiva, se trata de una observación pasiva, basta con eliminar lo que sobra para llegar a la compresión de la cosa. Ver, intuir, el fenómeno, pasivamente.

c.    Ontología Fundamental de Heidegger


En este apartado desarrollaremos la visión fenomenológica de Heidegger, y para ello será necesaria una comparación y una diferenciación con la fenomenología de Husserl en la que Heidegger se sustenta para diferenciarse.

A diferencia de Husserl, Heidegger no tiene interés en la conciencia, pues considera que esta mantiene el modelo moderno idealista, y que por tanto Husserl sigue en el prejuicio de la existencia de una esfera subjetiva incuestionable (De la Maza, 2005). Pero a Heidegger no le interesa la conciencia ni el modelo idealista, Heidegger se interesa por el ser, y por otro lado no está interesado en un método científico, sino más bien pre-científico (o pre ontológico) (Espinosa, 2006; De la maza, 2005).

Esto lleva a Heidegger a reformular el concepto de fenómeno en su libro ser y tiempo. En este parágrafo define al fenómeno como aquello que se manifiesta, y por tanto los fenómenos son las cosas, los entes, la realidad. Y la fenomenología sería aquel método por el cual “se deja que lo que se muestra se muestre en sí mismo, por sí mismo y desde sí mismo” (Heidegger, 1927, § 7). Y el fenómeno por excelencia, según Heidegger es el ser. De esta manera la fenomenología se convierte en el método por excelencia para abordarla pregunta sobre el ser. “Heidegger no niega que la filosofía tenga que regirse por las cosas mismas. Todo lo contrario, hace suyo el lema huserliano “a las cosas mismas”. Pero el fenómeno del que se ocupa primeramente la fenomenología está primeramente oculto, encubierto. Este fenómeno no es otro que el ser, y es ocultado o encubierto por todos los demás fenómenos que acaparan  nuestra atención de un modo inmediato,… por lo que tiene que ser sacado a la luz” (De la Maza, 2005, pregunta por el sentido del ser, párr. 4)

Ahora bien, siguiendo los pensamientos de Heidegger en Ser y Tiempo (Heidegger, 1927), el ser no se muestra directamente, sino que el ser tiene una tendencia a ocultarse, encubriéndose a sí mismo. Por tanto no tenemos una comprensión directa del ser (o del fenómeno), sino que solo podemos acceder a una pre compresión del ser (pre ontológica).

Está es una gran diferencia con Husserl, mientras este afirma que con suprimir el conocimiento natural o mundano podemos alcanzar el conocimiento directo del fenómeno (con el método fenomenológico), Heidegger afirma que el fenómeno (el ser) no es comprensible directamente. Según Espinosa “Para la Fenomenología de Husserl, fenómeno es lo que se da o aparece a la conciencia. El darse de los fenómenos supone la actividad de la conciencia. Esta actividad es literalmente un poner” (Espinosa, 2006, p.12). mientras que para Heidegger “fenomenología consiste en dejar que lo que se muestra se muestre en si mismo”. Según Espinosa frente al “poner” de Husserl, el “dejar” de Heidegger podría parecer pasivo, pero Espinoza advierte que Heidegger considera que “el “dejar ser” es más actividad que “poner”, una actividad que demanda del que deja un enorme esfuerzo… Este retirarse no es un huir o esconderse, sino un “abrir espacio” para que el otro pueda manifestarse”. ”Para poder expresar esta nueva idea del hombre como el que se retira para que –frente a él- se abra un espacio de fenomenización, Heidegger eligió el término técnico Dasein”. “El Da de Da-sein no indica lugar, sino apertura. El hombre -como Dasein- es un ente distinto a los demás, porque “ser” no significa simplemente “estar” aquí o allá, sino ofrecerse como espacio abierto para que las cosas puedan aparecer, o sea, para que puedan fenomenizarse”. (Espinosa, 2006, Pág. 13). Este existir abierto del Dasein, consiste en un encuentro con el mundo irrenunciable. Por tanto la existencia humana, la existencia del Dasein, es un ser-en-el-mundo, y por tanto el mundo en está interrelación con el Dasein no es objetivable, no existe un objeto sin relación a un Dasein, y no existe un Dasein sin relación (abierto) al mundo, por lo que no podemos perseguir una ciencia objetiva, no hay un mundo objetivo, hay un mundo en relación al Dasein y un Dasein en relación al mundo. Por tanto la posibilidad de la fenomenología solo puede basarse en el pre conocimiento que tenemos del ser, y de nuestro propio ser.

A partir de este pre conocimiento necesitaremos interpretarlo para llegar al ser, para llegar al fenómeno. Y es así que la fenomenología de Heidegger se convierte en una fenomenología hermenéutica . “El problema de la hermenéutica consiste en encontrar una interpretación que disuelva el encubrimiento originario ”. (De la Maza, 2005, Hermenéutica de la facticidad, párr. 1).

Concluyendo, según Heidegger, la fenomenología es el camino para llegar al ser (o al sentido del ser). Si bien los entes se muestran a si mismos (intencionalidad) al mismo tiempo se da una ocultación del ser de los entes. Por tanto para poder conocer el ser del ente no basta con observar pasivamente (como propone Husserl), sino que es necesario interpretar y comprender (fenomenología hermenéutica).

d.    Método fenomenológico de Heidegger:

Describir el método que usa Heidegger en su fenomenología no es tan simple como en el caso de Husserl. Mientras Husserl propone claramente la epojé y la reducción como método, Heidegger no es claro en proponer una metodología de su fenomenología ontológica. “Si por un lado la aparente despreocupación metodológica de Heidegger es un topos recurrente entre los comentaristas de su obra, también es casi unánime la impresión de que el pensamiento del “primer” Heidegger consiguió imponerse tempranamente porque su admirable rigor operativo lo hizo aceptable para los defensores de la universalidad del método” (Bech, 2001, p. 327). 


Si bien Heidegger es metódico en su obra, no propone explícitamente un método, esto puede deberse a su posición pre-ontológica o pre-científica, que hace que no valide una posición científica y por tanto un método científico o fenomenológico.

Sin embargo, siguiendo su propio rigor metodológico podríamos derivar o extraer cual es el método que usa Heidegger en su fenomenología ontológica.
Ante todo cabe recordar que el objetivo de la fenomenología es hacer que el ser se muestre a sí mismo, pues es el mismo ser que tiene una pre comprensión de su propio ser. Esta intención de extraer el fenómeno oculto en la apariencia del ser es lo que Heidegger denomina hermenéutica, que como vimos en el punto anterior podríamos equivaler a interpretar. Pero interpretación aquí no implica una acción deductiva del “investigador” o del fenomenólogo, pues la fenomenología es un método precisamente contrapuesto a la deducción. En este caso interpretar implica facilitar que el propio ser se muestre a sí mismo. Como señala De la Cruz “… solo precomprende; por eso será necesaria una “hermenéutica” (paso de la precomprensión a la comprensión) “fenomenológica” (que proceda paso a paso siguiendo el hilo de la existencia y sin saltos al más allá)” (De la Cruz, p. 8)

En este punto cabría suponer un punto de partida con similitudes y diferencias al epojé de Husserl.
En cuanto a las diferencias con la epojé, Heidegger no sostiene posible la intención de epojé dado que ve al ser humano inmerso en su propio historicismo y por tanto lo mundano, que Husserl pretende eliminar, es algo imposible de separar del ser humano, pues este ser humano es en su contexto histórico (es decir es inseparable), así pues como investigador o como fenomenólogo nunca podremos lograr la epojé husserliana. “Puesto que Heidegger sustituye el yo transcendental por la vida “fáctica”, la esfera del tiempo y la “historicidad” pasa a un primer plano: la vida fáctica es histórica y es “históricamente” como se entiende a sí misma. De esta forma la historia acontecida se convierte en el hilo conductor de la investigación fenomenológica”. (De la Cruz, pág. 7)

Vemos pues que no es posible lograr el epojé, pues no podemos no tener una visión no mundana. Entonces, ¿Cuál es la posición del fenomenólogo ontológico? El fenomenólogo ontológico o hermenéutico tiene la posición de preguntar. “A este ente que somos en cada caso nosotros mismos, y que entre otras cosas, tiene esa posibilidad de ser que es el preguntar, lo designamos con el término Dasein” (Heidegger, 1927, Pág. 30).

Si leemos los escritos de Heidegger vemos como este autor usa la pregunta como método sistemático para el conocimiento. Ahora bien este preguntar no se responde desde una teoría previa o hipótesis (que sería un procedimiento deductivo) sino que es una pregunta que intenta que el ser preguntado pueda mostrarse a sí mismo, gracias a estas preguntas, “pues el ente hacia el que hay que dirigir la pregunta por el ser es el único ser que existe, que existiendo “precomprende” la esencia de todas las cosas del mundo” (De la Cruz, pág. 8).

Y de aquí podemos extraer alguna similitud con la posición del epojé, lo que tenemos que dejar entre paréntesis son nuestras respuestas como investigador y como fenomenólogo, y hacer preguntas que faciliten la respuesta, la automostración, y que faciliten el paso de la precomprensión a la comprensión del propio ente que es preguntado. Lo que dejamos de lado no es nuestra visión mundana, sino nuestras respuestas, es el ente a quien preguntamos por su ser el que desde su propia mundanidad, desde su propia preontología, desde su propio pre conocimiento, podrá ir respondiendo a cada pregunta del fenomenólogo. Y el fenomenólogo está vacío de respuestas. “Heidegger dice que el “dejar ser”, “dejar que la cosa se muestre”, es más actividad que poner, una actividad que demanda del que deja un enorme esfuerzo: …  … Ese retirarse no es un huir o esconderse, sino un abrir espacio para que otro pueda manifestarse. … … Si el lógos no se retira, el fenómeno no puede manifestarse.” (Espinosa, 2006, p. 13)

Si leemos a Heidegger vemos como este realiza una pregunta, y frente a la respuesta realiza otra pregunta, y frente a esta siguiente respuesta vuelve a preguntarse, hasta que pueda ir emergiendo una comprensión del ser, mostrándose desde sí mismo.

Por tanto podríamos afirmar que el método de Heidegger es la pregunta al Dasein, eliminando las teorías y respuestas del investigador, y dejando que el propio Dasein se muestre a sí mismo a partir del preconocimiento de sí mismo.

El ser que encontraremos al preguntar al Dasein no es un ser “en sí mismo”, no es el yo transcendente de Husserl, sino que el ser que encontraremos al preguntar es un ser que está abierto al mundo, dando significado y sentido al mundo. Encontraremos el sentido de sí mismo y el sentido del mundo en sí mismo en cada momento. El Dasein se ofrece como espacio abierto para que las cosas puedan aparecer, para que puedan tener sentido, o que puedan fenomenizarse. Es el Dasein que da sentido al mundo y a sí mismo, es este sentido del mundo y de sí mismo lo que encontraremos al preguntar al Dasein.


Pero preguntar es algo muy amplio, ¿Qué tipo de pregunta debe realizar el fenomenólogo hermenéutico? Vemos que Heidegger busca preguntar para comprender, no para explicar. “Heidegger llama “interpretación” a un desarrollo ulterior de la comprensión, la que se apropia de lo comprendido, haciéndolo expreso o explícito. Una forma elemental de interpretación que se da en la vida cotidiana es designada por Heidegger “ver en torno” o “circunspección” (Umsich), que ocurre, por ejemplo, cuando se interrumpe el curso normal de la actividad práctica. Un martillo no funciona bien, lo que provoca un preguntarse por el “en cuanto que” o “cómo” del martillo” (De la Maza, 2005, Comprensión e interpretación, párr. 3). Las preguntas del fenomenólogo pueden interrumpir “el curso normal de la actividad práctica” haciendo que el ser se pregunte por el “qué” y el “cómo” de su existencia. Las preguntas hermenéuticas buscan la comprensión, y por tanto se dirigen al “qué” y al “cómo”. Las preguntas deductivas se dirigen a la explicación y por tanto se centrarán en el “porqué”.
Pero aún podemos encontrar otra guía para las preguntas hermenéuticas. Según De la Maza “la interpretación hermenéutica no se trata solo de un método que el filósofo adopta en forma libre. La vida fáctica impone este procedimiento desde sí misma, y no mediante un artificio metódico, como la epojé de Husserl. Por eso Heidegger reemplaza la epojé por la disposición afectiva, como la angustia” (De la Maza, 2005, Hermenéutica de la facticidad, párr. 3). Es decir que en lugar de seguir un método artificial (como la epojé), el fenomenólogo hermenéutico sigue las disposiciones afectivas del Dasein, como la angustia u otros afectos primarios del mismo. La angustia y las disposiciones afectivas del Dasein guiarán las preguntas sobre “qué” y “cómo” del fenomenólogo para comprender el sentido del ser.


En resumen, podemos afirmar que el método de Heidegger es la pregunta al Dasein, eliminando las teorías y respuestas del investigador, y dejando que el propio Dasein se muestre a sí mismo a partir del preconocimiento de sí mismo. Las preguntas se dirigen al “qué” y al “cómo” de las disposiciones afectivas del Dasein, lo que permite una comprensión del sentido del ser.

El ser que encontraremos al preguntar al Dasein no es un ser “en sí mismo”. Encontraremos el sentido de sí mismo y el sentido del mundo en sí mismo en cada momento.

2.    Fenomenología aplicada a la psicoterapia

En este apartado trataremos de hacer una propuesta de como se podría adaptar o no el método fenomenológico a la psicoterapia. Para ello, se reflexionará sobre quien es el fenomenólogo, que o quien es el fenómeno, y finalmente como se usaría el método fenomenológico en la psicoterapia, o el método que usa el fenomenólogo. Y esto tanto con la metodología fenomenológica de Husserl como en la metodología fenomenológica de Heidegger.

a.    Fenomenología Transcendental de Husserl aplicada a la psicoterapia:

1 Fenomenólogo. El fenomenólogo Husserliano es aquel capaz de observar sus propios noemas (los objetos en su conciencia) por tanto podrían ser tanto el terapeuta como el paciente.

2 Fenómeno. El fenómeno de Husserl es el noema. Es decir el objeto en “mí” conciencia. Por tanto cada persona solo puede ser fenomenólogo de los objetos (noemas) en su propia conciencia.
El terapeuta podrá observar los noemas intencionados desde el “objeto paciente” en su conciencia, y el paciente podrá observar los noemas intencionados por sí mismo en su propia conciencia.
En este caso los objetos de observación fenomenológica serán siempre aspectos del paciente (el paciente como objeto de observación fenomenológica), ya sean observados por el terapeuta, o ya sean observados por el propio paciente.

Sin embargo la misma psicología se complica al decidir cual es su objeto de estudio, puede ser la conducta, las emociones o sentimientos, las cogniciones o pensamientos, las dinámicas y pulsiones de un aparato psíquico, o el ser humano en completo como totalidad. El método fenomenológico de Husserl, podría aplicarse en principio a cualquiera de estos “objetos” del mundo, quizá el mayor reparo es en el aparato psíquico psicoanalítico pues muchos psicólogos lo describen como mera invención de Freud, por lo que podría no ser un objeto real, sino un modelo teórico, del cual por tanto no hay un objeto que se intencione en nuestra conciencia.

Solo hay un objeto que no podría ser objeto de estudio, que es la propia conciencia. La conciencia según Husserl no existe en si misma, solo existe la conciencia de algo. Por tanto no podemos estudiar la conciencia en sí, sino solo la conciencia de algo.
Lo que si podríamos describir es el proceso de conciencia de un objeto, es decir la noesis.
De todos estos objetos podríamos diferenciar aquellos que pueden ser objetos de conciencia del terapeuta y del paciente (observables por ambos), de aquellos que solo pueden ser objeto de conciencia del propio paciente, por ser subjetivos, sin embargo estos objetos subjetivos podrían tratar de ser descritos o mostrados (indirectamente) al terapeuta por autointrospección del paciente.

Dado que el objetivo final del método de Husserl es llegar al noema puro, sin distorsiones de los juicios y valores mundanos, esto sería mucho más confiable si ambos (terapeuta y paciente) pudieran comparar sus propios noemas, para ayudarse a despejar los valores y juicios de cada uno y acercarse más a la descripción de un noema puro, y el noema puro dará cuenta de la esencia del paciente.


3 El uso del método de la fenomenología transcendental en psicoterapia.

Ya vemos, por los puntos anteriores, que no es simple comprender la aplicación del método de Husserl a la psicoterapia, pues tenemos dos posibles fenomenólogos y muchos posibles objetos de estudio. Esto implicará que en cada caso o desde la teoría de cada enfoque de psicoterapia se podría escoger un objeto de estudio.

En todo caso, pareciera que lo lógico sería que para acercarse al noema puro tanto terapeuta como paciente tratarán de abandonar sus propias convicciones, sus propios juicios, y sus propios valores y de tal forma observar al paciente como fenómeno, y a partir de ahí compartir ambos su propia conciencia del objeto (el paciente, o aspectos del paciente). Es decir, juntos podrían ir ayudándose a despejar más aún valores y juicios propios, e  ir acercándose más al noema puro y por tanto a la esencia del paciente.

Se supone que la diferencia entre terapeuta y paciente es que el primero debería tener una destreza aprendida de poder realizar la epojé con la mayor facilidad posible, y observar al paciente, sus conductas, sus emociones, sus cogniciones, y todo aquello que puede observar o que el paciente le puede relatar. Este dominio de la epojé más que una conducta, sería una actitud, la actitud fenomenológica husserliana consistiría en “abandonar” las teorías y juicios previos, ser un observador y descriptor ingenuo de los objetos en mi conciencia, eliminando de ellos la mayor parte de valores y juicios, que por ejemplo nos otorgan las mismas teorías psicológicas. El psicoterapeuta pues deberá despojarse (entre otras cosas) de los conocimientos previos de su propio enfoque teórico. Lo cual puede aparecer paradójico. Y ser capaz de describir su propia visión del noema, de la esencia del otro.
Por otro lado si bien el paciente no es (o no debería ser) un experto de reducción fenomenológica, ni en el abandono de sus propios juicios o valores, para aplicar este tipo de metodología, el terapeuta deberá enseñarle y facilitarle la actitud de abandono de los juicios propios sobre sí y el mundo para poder observar lo esencial en sí mismo. Podría ser ayudar a acallar sus propios discursos y teorías sobre si mismo y los otros y el mundo (valores y juicios). Podría ser como una suerte de meditación donde algo se “acalla” donde algo se silencia, donde el propio paciente logre observarse abandonando sus propios juicios y valores. Claramente para lograr acercarse a esto el terapeuta deberá instruir y enseñar al paciente a poder mantener esta actitud de epojé y desde ahí mirarse a sí mismo.
En conclusión, tanto terapeuta como paciente, deberán adquirir una actitud de abandono de los juicios y valores previos sobre el ser humano y en concreto sobre el paciente mismo. Y a partir del Noema al que cada uno accede, poder compartirlo y acercarse más un posible noema puro, es decir la esencia del fenómeno “paciente”, como totalidad, o en alguno de sus aspectos.

b.    Fenomenología Ontológica de Heidegger aplicada a la psicoterapia:

1 Fenomenólogo
En este caso el fenomenólogo coincide con el terapeuta, que es quien permitirá que el ser del paciente se muestre desde sí mismo.

2 Fenómeno
Siguiendo la metodología hermenéutica de Heidegger, en este caso el fenómeno es el ser del propio paciente, la esencia del Dasein es la existencia.
Aquí tenemos una total claridad que el objeto de interés no será ni la conducta, ni las emociones, ni las cogniciones, ni la conciencia, ni los objetos de la conciencia. Aquí, según Heidegger, nos encontraríamos con el ser mismo del paciente, con la existencia del paciente, o más bien con el sentido de la existencia del paciente. Eso si, ese ser no es una cosa, ni una estructura, ni un sujeto. El ser del paciente, es el sentido de la existencia del paciente, esto es el sentido de sí mismo y el sentido del mundo del propio paciente. Se trataría más bien de aquello que el paciente está siendo en cada momento en contacto con el mundo.

3 El uso del método de la fenomenología hermenéutica en psicoterapia.
Aquí hay que recordar que el Dasein tiene el preconcepto de sí mismo que es la puerta de entrada a la comprensión del ser, o de la existencia. Y que el fenomenólogo tiene que permitir que el Paciente (Dasein) se exprese a sí mismo, desde sí  mismo a partir de la propia pre conciencia de sí mismo.  El fenómeno, o el ser, no está visible a simple vista, se esconde tras las apariencias, en algunos enfoques de psicoterapia también el paciente se esconde de sí mismo (inconsciente, o aspectos inconscientes).
Por tanto el terapeuta fenomenólogo deberá generar una interpretación hermenéutica, para acercarse a la comprensión del ser. Para ello la metodología a seguir es la pregunta comprensiva, esto es preguntar sobre el que y el como, y el que puede responder sobre sí mismo es el propio paciente. Las preguntas de que y como del terapeuta, interrumpen el curso normal de la vida del paciente y le obligan a preguntarse sobre su que y su como de su existencia, preguntas que el paciente podrá responder gracias a la pre comprensión de sí mismo, solo necesita detenerse y buscar en si mismo la respuesta a las preguntas. Y el terapeuta fenomenólogo se podrá preguntar nuevamente el que y el como del paciente a partir de cada respuesta.

Supongamos que un paciente plantea un estado de desánimo en su vida cotidiana. El terapeuta podrá preguntar sobre como es este desanimo y que pasa cuando siente el desánimo. El paciente podría responder al como, explicando que el desánimo lo hace sentirse sin ganas de hacer nada, de encerrarse y que se siente chico. Frente a esto el terapeuta podría preguntar que pasa si se encierra, a lo que el paciente podría responder que se siente más seguro y menos agredido. Sobre esta respuesta el paciente puede seguir preguntándose por ejemplo que le hace sentirse agredido, a lo que el paciente tras observarse a sí mismo podría responder que los otros le dan miedo. Esto podría producir una nueva pregunta del terapeuta, ¿Qué otros te dan miedo? A lo que el paciente tras observarse en su pre conocimiento podría responder las personas que pueden considerarme poco inteligente o poco capaz, etc….

Con este ejemplo imaginario podríamos ver como el fenomenólogo hermenéutico ayuda a comprender aspectos de la existencia de la persona. Así podríamos frente a un paciente con desánimo, más allá de ser diagnosticado o explicado como una depresión, al usar la metodología fenomenológica hermenéutica de Heidegger, podemos comprender que tras el desánimo puede haber un temor a no ser aceptado por otros en función de su inteligencia o sus capacidades.

¿Cual sería la actitud o las acciones que debería seguir un psicoterapeuta/ fenomenólogo?
En primer lugar el psicoterapeuta deberá, hacer el esfuerzo por retirarse él mismo y dejar espacio para que el Paciente/Dasein se muestre a sí mismo en sí mismo. El terapeuta no posee ninguna respuesta ni comprensión del paciente. En este sentido, y de forma similar al epojé husserliano el terapeuta Heideggeriano, no se guía por sus propias teorías o enfoques, más bien debe abandonarlas, el Psicoterapeuta estará vacío de sus teorías y por tanto de sus respuestas, dejando ser y mostrarse al paciente en su preconcepción de sí mismo. El psicoterapeuta Heideggeriano se guiará solo por su ignorancia, o por su deseo o intención de que el propio paciente se auto revele a sí mismo, a partir de las respuestas a las preguntas.

Pero estas preguntas del Psicoterapeuta heideggeriano, siguen una guía:
Por un lado al buscar la comprensión serán preguntas que se dirigen al que y al cómo, a diferencia de preguntas que busquen la explicación que se enfocarían en el porqué.

Y por otro lado, seguirán la disposición afectiva del Paciente. A Heidegger le importa la vida fáctica, y en esta vida fáctica la disposición afectiva del Paciente/Dasein es un elemento fundamenta y un elemento guía. Por tanto el Psicoterapeuta Heideggeriano preguntará por el que y el cómo de las disposiciones afectivas del Paciente/Dasein, es decir se guiará por la angustia y por los afectos primarios del Paciente/Dasein.

c.    Comparación de ambas metodologías fenomenológicas en psicoterapia

En cuanto al fenomenólogo:

Mientras que siguiendo el método de Husserl, tanto el Paciente como el Psicoterapeuta, pueden ejercer como fenomenólogos al poder describir los objetos en su conciencia (noemas). En el caso del método de Heidegger, el rol de fenomenólogo corresponde exclusivamente al Psicoterapeuta. Pues el fenomenólogo de Heidegger es quien permite que el fenómeno se muestre al dejar el espacio al Dasein.


En cuanto al fenómeno:

Siguiendo el método de Husserl, el fenómeno de estudio puede ser el noema de cualquier objeto del Paciente, dado que fenómeno puede ser cualquier objeto del conocimiento. Por tanto el fenómeno a describir puede ser la persona del paciente, las conductas del paciente, las emociones del paciente, etc… Eso si, como en psicoterapia el objeto de interés es el paciente, el fenómeno tendrá que ver siempre con el paciente o algún aspecto del paciente. Así pues el Psicoterapeuta husserliano deberá escoger el aspecto del paciente que será el objeto de descripción fenomenológica por parte de ambos.
Por mientras, siguiendo el modelo de Heidegger, dado que para Heidegger el fenómeno es el ser, el fenómeno de estudio será siempre el Paciente, pero concretamente el ser del Paciente/Dasein, o mejor dicho el sentido de la existencia del paciente. Por tanto el terapeuta heideggeriano no se centrará en las conductas, o cognición, o aspectos de la persona, sino en el ser de la persona, el sentido de su existencia.


En cuanto al Método

En ambos casos el terapeuta abandona algún aspecto de sí mismo.
El Psicoterapeuta Husserliano abandona los juicios y valores mundanos, para observar el objeto intencionado en su conciencia.
El Psicoterapeuta Heideggeriano abandona sus conocimientos y sus respuestas, no busca en si, se aparta a sí mismo para dejar espacio al paciente para que se muestre en sí mismo desde su preconcepción.

En este sentido el fenómeno husseliano lo encontrará el terapeuta en su propia conciencia, y el paciente en su propia conciencia. Mientras que el fenómeno Heideggeriano será auto revelado o auto mostrado por el paciente/Dasein. El terapeuta Heideggeriano nunca encontrará en sí ni en su conciencia, ni el fenómeno, ni el objeto, ni la comprensión del ser.

Para el terapeuta husserliano es suficiente con abandonar los juicios y valores mundanos, con este abandono del conocimiento mundano el fenómeno aparecerá automáticamente sin más acciones. Adicionalmente el Psicoterapeuta husserliano deberá ayudar a que el paciente abandone sus juicios y valores mundanos, para observar el fenómeno/noema en su conciencia. Y finalmente podrán comparar el fenómeno/noema de ambos para encontrar aún una descripción de un noema más puro.

Por mientras, el Psicoterapeuta Heideggeriano, además de abandonar sus conocimientos y respuestas, y además de apartarse para dejar espacio para que ser del paciente se muestre en sí mismo. Deberá indagar para ayudar al paciente a que pueda comprender su ser  detrás de las apariencias. Esto implicará preguntar sobre los afectos primaros y angustias del Paciente, para que el mismo paciente pueda comprender y descubrir su que y como de su propia existencia. Y sobre cada respuesta del paciente el Psicoterapeuta Heideggeriano volverá a apartarse, a dejar espacio, y volverá a preguntar sobre el que y el como de la nueva respuesta, guiado por los afectos primarios del paciente.

Bibliografía


- Bech, Josep María: “De Husserl a Heidegger” Ed. Universidad de Barcelona. 2001
- De la Cruz Valdes, Antonio: “El giro Hermenéutico de la fenomenología: De Husserl a Heidegger” http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/cruz38.pdf
- De la Maza, Luis Mariano: “Fundamentos de la filosofía hermenéutica: Heidegger y Gadamer” http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S004934492005000100006&script=sci_arttext . 2005
-Espinosa, Norberto: “Una nueva aportación psicoterapéutica: El análisis Existencial de Längle”. Publicado en “Perspectivas fenomenológicas en psicopatología”, edit. Por el Dr. Héctor Pelegrina Cetrán. Monografías de Psiquiatría. Madrid, año 18, n° 1, 2006
- Heidegger, Martín: “Ser y Tiempo”. Edición electrónica de www.philosophia.cl Escuela de Filosofía Universidad ARCIS. Traducción, prólogo y notas de Jorge Eduardo Rivera. 1927
- Morente, Garcia: “Lecciones preliminares de filosofía”. Editorial Porrúa, S. S. México, 1980

Anexos:
Anexo 1 - Revisión de la Historia de la filosofía:

Este Anexo se propone presentar una muy breve revisión de la filosofía a partir de Garcia Morente, que servirá para enmarcar la fenomenología.

En su libro “Lecciones preliminares de filosofía” Morente, explica que frente al problema fundamental de la metafísica ¿Qué es lo que existe? Se han planteado dos grandes líneas de respuesta, el realismo y el idealismo.

“El realismo, cuyo exponente máximo es Aristóteles, nos dio a nuestra pregunta, la contestación espontánea, la contestación ingenua, natural, que el hombre suele dar a esta pregunta. Pero la dio sustentada en todo un aparato de distinciones y conceptos filosóficos que habían ido formándose durante los siglos de la filosofía griega. Aristóteles contestó a nuestra pregunta, señalando las cosas que percibimos en torno de nosotros, como siendo lo que existe. Las cosas existen; y el mundo formado por todas ellas, es el conjunto de las existencias reales. A esas existencias reales se le dio –por Aristóteles– el nombre de substancia. Substancia es cada una de las cosas que existen. Las substancias no solamente son en el sentido existencial, sino que, además, tienen una consistencia, tienen una esencia. Y además de la esencia, o sea de aquellos caracteres que hacen de ellas las substancias que son, tienen también accidentes o sea aquellos otros caracteres que las especifican y finalmente las singularizan dentro de la esencia general.” (Morente. Pág. 209)

“Frente a esta metafísica realista de Aristóteles, conocemos ahora la nueva actitud idealista, inaugurada por Descartes, y que llega, en Kant, a su máxima explicitación. Para el idealismo, lo que existe no son las cosas, sino el pensamiento; éste es lo que existe, puesto que es lo único de que yo tengo inmediatamente una intuición. Ahora bien; el pensamiento tiene esto de peculiar: que se tiende o se estira –por decirlo así– en una polaridad. El pensamiento es, por una parte, pensamiento de un sujeto que lo piensa; y, por otra, es pensamiento de algo pensado por ese sujeto; de modo que el pensamiento es esencialmente una correlación entre sujeto pensante y objeto pensado. Ese pensamiento, así, en esa forma, por ser precisamente correlación, relación inquebrantable entre sujeto pensante y objeto pensado, elimina necesariamente la cosa o substancia "en sí misma"…“el objeto pensado es objeto cuando y porque es pensado; el ser pensado es lo que lo constituye como objeto.” (Morente. Pág. 210).

Dentro de esta dinámica entre realismo e idealismo, la fenomenología, aunque desde Husserl está enmarcada en Descartes y por tanto el idealismo, vuelve a traer frente a la filosofía las cosas mismas y su existencia como tal. Por eso una de las frases más celebres de la fenomenología es “a las cosas mismas”. Esto implicará la posibilidad de recuperar “las cosas”, el mundo, pero sin caer de nuevo en el realismo. Este paso de Husserl se concretará en Heidegger en su “ser-en-el-mundo”, y la filosofía existencial que vienen a romper con esta dualidad realismo/idealismo que durante siglos a marcado la filosofía.

Anexo 2- Enfoques de Psicología y enfoques de filosofía

Antes de reflexionar sobre la aplicación del método fenomenológico a la psicoterapia, puede ser interesante reflexionar sobre como sería un método de psicoterapia que se sostenga en las dos principales líneas filosóficas históricas, el realismo y el idealismo filosófico.

El realismo: la psicología conductual
El realismo considera que el mundo es el centro de nuestra reflexión, y posterga al sí mismo a un plano posterior (o por último como un aspecto más de la naturaleza). El conductismo clásico podría ser un enfoque de psicoterapia propio de la filosofía realista, para el conductismo clásico lo que importa es la conducta observable, y los aspectos propios de la mente llegan a despreciarse e incluso se califican como “la caja negra”. El trabajo del conductismo tratará de modificar la conducta desde la acción del entono con intervenciones de aprendizaje. Poco importa aquí la explicación o la comprensión del fenómeno o la conducta, importa la modificación de la conducta, o sea la modificación de la naturaleza.

El idealismo: El psicoanálisis
Si consideramos dos rasgos importantes del idealismo, que lo central es el yo, o la “cosa pensante”, o la conciencia, y que por tanto el mundo es conocido desde teorías a priori de este yo. Tendremos un enfoque psicológico en que lo central son los aspectos o dinámicas intrapsíquicas, y con teorías previas para enfrentar y explicar al paciente y sus síntomas teorías que el psicólogo usará de forma deductiva.
Un ejemplo de esta visión es el psicoanálisis, que centra su visión del ser humano en una visión intrapsíquica (dinámica yo, ello y súper-yo, o dinámica consciente, preconsciente, inconsciente), y usan una interpretación deductiva a partir de las teorías previas del propio enfoque (p.ej. pulsiones eróticas y de muerte), a partir de las cuales será el analista quién “analiza” al paciente con la interpretaciones deductivas.

Sin embargo la fenomenología, como vimos al inicio de esta monografía, rompe con el método deductivo y comienza a situar al mundo en relación con el yo.


Psicoterapia basada en el método de Husserl: El constructivismo

Una psicoterapia basada en Husserl estará interesada en la conciencia, si bien la conciencia será el reflejo del mundo, el mundo desde la intencionalidad queda reflejado en la conciencia. Un psicoterapeuta Husserliano deberá despojarse de todos los preconceptos y teorías, y observar la propia conciencia para poder conocer al paciente tal como se manifiesta ante mí al eliminar los conocimientos previos y mundanos (como fenómeno) y/o la conciencia del paciente. Acallando el conocimiento mundano del terapeuta, este estará en la posibilidad de dejar que el paciente pueda ser visto por el terapeuta desde su esencia (noema).

Podríamos suponer que algunos enfoques constructivistas (con una visión postmodernista) podrían ser enfoques cercanos a la fenomenología de Husserl, Se interesarán en conocer la esencia de la conciencia del paciente, como el paciente construye al mundo, se interesarían en reconocer la estructura cognitiva de los pacientes (que podría ser comparable a los noemas), y la acción terapéutica implica una restructuración cognitiva (o podríamos decir siguiendo a Husserl) que la psicoterapia buscaría una restructuración de los noemas del paciente, quizás eliminando conceptos mundanos para que la visión de mundo del paciente sea más cercana al conocimiento “puro” de la naturaleza y de mi mismo.

Posiblemente una visión de un ser humano sano en Husserl es aquel ser capaz de eliminar o reducir lo más posible el conocimiento mundano, para estar en conexión con los fenómenos en si, pudiendo por tanto conocer los noemas más puros de sí mismo y del mundo. Esta restructuración noemática podría ser muy similar a una restructuración cognitivista.

Una psicoterapia basada en Heidegger: El humanismo, La Gestalt.

Una psicoterapia basada en Heidegger buscará poder comprender “el ser” del paciente. Aquí la pregunta será entender que es el ser. En principio podemos ver que no se trata de una visión intrapsíquica, sino  de una visión existencial (ser-en-el-mundo), es decir no podemos entender el ser humano fuera del mundo, o solo podemos comprender al ser humano en relación con el mundo (y lo mismo al revés, solo podemos comprender al mundo en relación a un ser humano que le da sentido).

En la psicoterapia Gestalt el concepto de “sí mismo” no es una “estructura” intrapsíquica sino que el si mismo es más bien un proceso de contacto entre el organismo y el entorno. En el que el ser humano le da sentido a este proceso continuo de contacto (el sí mismo es el  contacto).
Por tanto el ser que encontramos desde una psicoterapia Heideggeriana es el Dasein que le da sentido al mundo.

Pero este ser (este dar sentido) no es algo que sea directamente visible, la psicoterapia fenomenológica ontológica deberá interpretar hermenéuticamente el paciente. O lo que es lo mismo el terapeuta deberá dejar que el paciente se manifieste a así mismo desde su propia pre conciencia de sí mismo. Para ello el terapeuta deberá dejar de lado sus teorías previas (que lo llevarían a una interpretación deductiva), y preguntar por la factibilidad del paciente, sus emociones, su angustia, para que a partir de las preguntas el paciente se manifieste a sí mismo. La psicoterapia fenomenológica hermenéutica buscara la comprensión del sentido del paciente (sentido de si mismo y el sentido del mundo a partir de la propia experiencia fáctica del paciente), para que a partir de esta comprensión el propio paciente pueda ser responsable de su relación con el mundo. La psicoterapia fenomenológica ontológica busca la comprensión del ser, en comparación a esto la psicoterapia Gestalt busca que el paciente incremente su “darse cuenta” del sí mismo  (que es el contacto del organismo y el entorno). Y una vez el ser del paciente se muestra desde sí mismo, (desde la Gestalt, una vez que el paciente se dé cuenta de sí mismo), el Dasein podrá tomar la responsabilidad de su propia existencia. Por tanto el fin de la psicoterapia fenomenológica es incrementar la conciencia del ser-en-el-mundo, para responder por mis acciones en el mundo.

En la psicoterapia humanista y la Gestalt el paciente, ya tiene en sí los recursos para existir, solo necesita reconocerlos y decidir que hacer en cada momento de su vida, desde sus propios recursos y su propia responsabilidad.

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