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Interrupción: La visión Gestáltica de las resistencias

Concepto de Resistencia versus Concepto de Interrupción en Psicoterapia Gestalt

Autor:

Antonio Martínez

Fecha:

10/03/2012

1. INTRODUCCION

En esta monografía propongo reflexionar sobre el concepto "resistencia". Este concepto, en el psicoanálisis, está ligado a una visión intrapsíquica y no sirve para modelos con visiones interpersonales o existenciales, aunque igualmente es usado en la literatura de estos modelos.

La propuesta es, que en los modelos existenciales (o de campo), se debería sustituir la palabra resistencia por interrupción.

2. DESARROLLO
2.1. Concepto de resistencia:

- En el psicoanálisis.

"Durante una cura psicoanalítica, el enfermo se opone más o menos conscientemente a la revelación de los mecanismos que ha elaborado penosamente para defenderse contra sus trastornos y que el tratamiento compromete. Antes de aclarar los conflictos ocultos, el psicoanalista debe vencer esta resistencia, que no es más que la expresión de una represión". (La psicología moderna de la A a la Z. Ediciones mensajero, Bilbao. 3ª edición)

- El concepto común de resistencia.

El concepto común de resistir difiere del concepto "negativo" del psicoanálisis. Si buscamos el concepto "resistir" en la Real Academia Española, aparecen acepciones como "Tolerar, aguantar o sufrir" o "pervivir" "durar", que serían conceptos casi contrarios al concepto psicoanalítico de resistencia.

- Concepto intrapsíquico de hombre en psicoanálisis.

El concepto "resistencia" implica una visión intrapsíquica y estructural del ser humano. Tienen sentido solo si comprendemos al hombre con una estructura psíquica (aparato psíquico) y como la expresión de la represión del inconsciente.

Siendo que el concepto "resistencia" está ligado a una visión intrapsiquica y con un modelo "estructural". Resulta inquietante que autores de líneas interpersonales o existenciales sigan usando el concepto "resistencia" aplicado a los pacientes en psicoterapia sin mayor dificultad.

Tenemos el caso de Gordon Wheeler un reconocido psicoterapeuta gestáltico, en su libro "La Gestalt reconsiderada: Un enfoque del contacto y de las resistencias" dedica todo un capitulo a hablar de las resistencias y toma el concepto "resistencia" como sinónimo de "mecanismo de evitación de contacto" dando una forma de explicación, incluso, muy similar a "mecanismo de defensa" psicoanalítico.

¿Se puede usar el concepto psicoanalítico de "resistencia" desde una visión de hombre existencial o de campo?

- Concepto de hombre existencial o interpersonal.

Para responder a esta pregunta será interesante comprender primero un modelo de persona existencial e interpersonal. Tomaré para ello el modelo de hombre de la psicoterapia Gestalt.

La psicoterapia Gestalt tienen una visión del hombre basada en el existencialismo, por ello es importante ver como el "sí mismo" (Self) se entiende como un proceso de contacto entre el organismo en su entorno. Está definición primero implica un concepto del ser, "si mismo", en constante movimiento, no cabe tener una visión gestáltica de hombre y hablar de "aparatos" o "estructuras" psíquicas, conceptos o visiones como el aparato psíquico del psicoanalítico, o conceptos como un "yo superior", u otros similares, no tienen cabida en una visión existencial pues llevan implícito una estructura psíquica, en lugar que un proceso dinámico de encuentro en el aquí y ahora del organismo en su entorno.

2.2. ¿Cuál sería el equivalente a "resistencia" en una visión existencial?

Como la "resistencia" implica un aparato psíquico, con una parte inconsciente reprimida de otra parte consciente, es claro que este concepto no encaja en lo más absoluto en una visión existencial o de campo. Este "sí mismo" de la Gestalt, que aparece en el lugar de contacto entre el organismo y el entorno, no tiene lugar para un espacio reprimible donde quepa la resistencia. En su lugar existe una dinámica y proceso de contacto y retirada entre varias figuras, es decir el self, o si mismo, se dimensiona en cada momento según el aquí y ahora de la relación de cada organismo en su propio entorno. En gestalt este movimiento es lo que se llama "continuo de conciencia". Este continuo es un proceso de construcción y destrucción de figuras. Es decir el self se contacta con aquello que se hace figura en el encuentro organismo ambiente, una vez se completa la figura el sí mismo se retira de este "contacto", para dejar paso a la próxima figura que aparezca en el sí mismo.

Las figuras se dan en el campo formado por el organismo y su entorno, no dependen solo de la persona, las figuras se dan en la relación particular en el ahora de un organismos en contacto con su entorno. El contacto y la retirada si dependen de la persona, son de responsabilidad de la misma.

Lo esperable es que cuando aparece una figura que destaca sobre el resto (fondo), el organismo la reconoce y realiza las conductas adecuadas para satisfacer la necesidad que implícita en la figura. Una vez solucionada la necesidad la figura decrece en intensidad y regresa nuevamente al fondo. Dejando la posibilidad que en el campo pueda iniciarse otra figura.

Sin embargo podemos observar como hay figuras que surgen o aparecen con mucha catexis, potencia o energía, interrumpiendo otra figura anterior que no llega a completar su ciclo.

Podríamos entonces definir interrupción como la perdida abrupta de energía de una figura por la aparición de otra figura dotada de más carga catexial para el organismo, donde ocurre que la primera no alcanza a cerrar su ciclo. Por ejemplo, si tenemos una persona que lee un libro (o el lector que lee esta monografía), tenemos un organismo en contacto con la figura de leer un texto, si en mitad de la lectura suena el teléfono, esto supone una interrupción de la figura "lectura" donde la persona para la lectura y presta atención a la llamada del teléfono. Una interrupción como la anterior podría considerarse sana.

Pero también podemos ver como se dan interrupciones que podríamos considerar neuróticas. Donde la catexis de la figura emergente (segunda figura) está basada en la "intención" del organismo en evitar darse cuenta en algunos aspectos asociados a la primera figura. Si mi organismo sigue focalizando esta figura "aparecerán" aspectos del organismo o del entorno que la persona no desea reconocer. Esta es la base de la angustia que acompaña la solución neurótica. Para lograr esta interrupción la persona usará los mecanismos de evitación de contacto. El objetivo de la solución neurótica es no contactarnos con aspectos del campo que nos conflictuan psicológicamente, el mecanismo que usamos para conseguir no contactarnos son los mecanismos de evitación de contacto, el efecto que producen estos mecanismos es una interrupción. Por ejemplo si una persona considera que llorar no la hace digna de ser querida, en el momento en que se contacte con una pena o dolor grande, puede correr el riesgo de llorar, con lo cual dejaría de ser digno de ser querido, por tanto puede focalizarse en una segunda figura, por ejemplo rabia, que con suficiente energía le puede permitir interrumpir la figura del dolor con lo que evita contactarse con el llanto. Esta interrupción tendría una intencionalidad.

2.3. Resistencia versus Interrupción

Según esta definición de interrupción, lo que en una visión intrapsíquica se llama resistencia, en una visión existencial podríamos llamarlo más correctamente Interrupción.

Un paciente no se resiste, solo se da una interrupción de una figura que aparece en la psicoterapia, por otra con más fuerza.

Implicaciones de usar el concepto interrupción vs. resistencia.

El concepto resistencia, implica, como vimos en la definición que el terapeuta debe vencerla. El concepto de interrupción nos indica una nueva figura que observar, el foco de la psicoterapia no se queda en la "resistencia", para vencerla, sino que el foco sigue esta nueva figura que tiene un sentido de ser, explicitándola y explicándola.

Si seguimos el ejemplo anterior de una persona de interrumpe el dolor, enojándose, el foco de la terapia consiste en darse cuenta de donde surge esta rabia o enojo, de este modo al permitir que la persona identifique esta nueva figura, puede dar la posibilidad de comprender como esta rabia aparece como interrupción en un intento de ocultar el dolor, y si seguimos nuevamente esta figura, la persona puede llegar a la conciencia del temor a no ser querible si llora. Abriendo nuevamente una figura que puede consistir en poner en juego, experiencialmente, esta hipótesis de la persona.

De esto modo el terapeuta se transforma, de un peleador de las "resistencias negativas" del paciente, en un colaborador y acompañante del proceso figura-fondo del paciente. De pelea, a acompañamiento y seguimiento.

Objetivo de la psicoterapia siguiendo las interrupciones.

Desde este punto de vista podemos comprender que la labor del psicoterapeuta consiste en ir siguiendo las figuras, ayudando al paciente a tomar conciencia con plena responsabilidad de las mismas. Podríamos caricaturizar al paciente como lazarillo y al terapeuta como ciego guiado por las figuras e interrupciones del primero. En una relación de colaboración y exploración en lugar de interpretación y de vencer resistencias. En la comprensión que, siempre que una figura se interrumpe por una segunda figura, implica con toda certeza que la segunda figura tiene mucha mayor importancia en este momento, y por tanto es la importante de focalizar. El terapeuta solo debe ayudar a que la persona mire responsablemente esta nueva figura con todos sus matices e implicaciones, pues eso sin duda hará aparecer en la persona la comprensión del sentido de esta interrupción. Y desde esta responsabilidad y toma de conciencia poder decidir y ensayar otras opciones. Siguiendo el ejemplo anterior, explorar y experienciar que aunque lloro, igual soy digno de ser amado.

3. CONCLUSIONES

En una corriente psicológica con una visión existencial o de campo no podría usarse el concepto resistencia, que se basa en una visión intrapsiquica. En su lugar podemos usar el concepto interrupción. Esto permite comprender la relación psicoterapeuta- paciente de una forma más cooperativa donde el terapeuta va siguiendo, y ayudando al paciente a seguir responsablemente, sus propias figuras. Si un paciente se interrumpe, seguro que la figura que aparece interrumpiendo tiene más valor que la anterior, en este momento.

Antonio Martínez Ribes

Psicólogo

Director Centro Psicoterapia Gestalt de Santiago

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